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jueves, 31 de marzo de 2016

Lontano, lontano, lontano ("Mefistófeles", Boito)


FAUSTO Y MARGARITA:

"Lejos, lejos, lejos,
más allá de los océanos,
junto a los efluvios del mar,
junto a las algas, junto a las flores,
junto a las palmeras, en un paraíso
que nuestros corazones puedan compartir.
Una azulada isla, la veo, bajo el cielo,
adornada por un arco iris
resplandeciente que refleja
la alegre sonrisa del sol.
Libres como dos pájaros,
radiantes de esperanza,
volemos hacia esa isla.
Libres como dos pájaros, etc.
Lejos, lejos, etc."






domingo, 27 de septiembre de 2015

Otello y Desdémona pre-celos: Già nella notte densa


"Un bacio... ancora un bacio..."

"... El dúo de amor que concluye el Acto I no tiene un exacto paralelismo en la tragedia. Su colocación en la ópera es esencial porque (aparte del valor musical que después le daría Verdi) asume la función de la parte del primer acto shakespeareano en que se revelan las razones del extraño matrimonio entre el Moro y la aristócrata, su original pureza y su esencia emocional. Su cometido, por tanto, es informativo en gran medida, de poner un poco en antecedentes al oyente. Es la primera escena de Desdémona en la ópera, Othello se nos aparece no ya como un general, sino como un hombre tierno y enamorado, incluso haciendo gala de un temperamento sensible. La relación amorosa queda clara y servirá de contraste al posterior desarrollo de la tragedia, que todavía no se adivina. La idea del dúo proviene del apunte de Othello del acto II, III, 242: "All's well now, sweeting; come away to be". Pero la mayor parte es del acto primero de Shakespeare, del discurso ante el consejo de Venecia. Acto I, III, 128.

El climax del fragmento está en los versos del acto I, III, 167-68:

OTELLO : E tu m'amavi per le mie sventure 
                 Ed io t'amavo per la tua pietà. 

OTHELLO: She lov'd me for the dangers I had pass'd. 
                  And I lov'd her that she did pity them. 

Las primeras palabras que pronuncia Desdémona las toma prestadas de la entrada de Otello al llegar a Chipre ("Mió superbo guerrier"), "o My fair warier" (Acto II, I, 182). Boito vuelve a esta escena con "If it were now to die" (Acto II, I, 191-200), acabando el acto con el "beso":

OTELLO: Tale è il gaudio dell'anima che temo,
                Temo que piu non mi sarà concesso
                Quest'attimo divino
                Nell'ignoto avvenir del mio destino.

OTHELLO: My soul hath her content so absolute,
                  that no another comfort, like to this
                  succeeds in unknown fate. "






jueves, 26 de febrero de 2015

Au fond du temple saint


"Je crois la voir encore!"

"El amor de Bizet por los temas exóticos y su capacidad para manejarlos se reconocen con claridad en esta ópera, Los pescadores de perlas. Lamentablemente, se encontró con un libreto muy débil que, aunque no le impidió incluir en la partitura algunas partes brillantes (sobre todo un aria de tenor, otra de barítono, un dúo para ambas voces masculinas y algunos buenos efectos orquestales), fue un obstáculo para la difusión de esta obra.

El argumento trata de la rivalidad de dos nombres por el favor de la bella sacerdotisa Leila, a la que han conocido en un templo de Brahma, en el Lejano Oriente. Para no poner en juego su amistad, Zurga y Nadir han regresado a su patria europea. Pero cuando emprenden un viaje a Ceilán (donde transcurre la ópera) vuelven a ver a Leila; ésta ha hecho entre tanto un voto de castidad para poder estar a la altura de su misión, que consiste en ahuyentar a los demonios marinos que causan graves perjuicios a los pescadores de perlas. Sin embargo, su pasión y la de Nadir son demasiado grandes. Su amor es descubierto, y Zurga, elegido rey de los pescadores, lucha consigo mismo: por último vence su magnanimidad y decide ayudar a escapar a Nadir y a Leila. Pero el destino decide las cosas de otro modo; una marea lo destruye todo. El pueblo encuentra el cadáver de Nadir en la arrasada aldea y exige la muerte de Leila. La sacerdotisa sube a las rocas y se arroja al mar.

El libreto se lo presentó a Bizet el director del Théátre Lyrique y respondía al gusto por el «exotismo», que en esa época estaba muy arraigado. El fundador de esta tendencia fue Félicien David (1810-1876), un orientalista y músico poco conocido en la actualidad, cuya obra sinfónica Le désert promovió, con su descripción del desierto, las llamadas del muecín y sus imitaciones sonoras (muy sencillas), la pasión por la música «exótica». El interés existía desde hacía mucho tiempo; en cierto modo, El rapto en el serrallo de Mozart corresponde a esa tendencia, así como el Oberon de Weber; algunas obras de Gluck, Grétry y otros pueden considerarse precursoras. Los pescadores de perlas no tuvo mucho éxito el 30 de septiembre de 1863, a pesar de su ambiente exótico. Solamente Berlioz reconoció que había allí "una cantidad considerable de piezas musicales bellas y expresivas, llenas de vigor y de rico colorido". Los grandes cantantes se hicieron cargo de los papeles principales en fecha posterior; la interpretación de Caruso del personaje de Nadir es hasta hoy inolvidable. Algunos números aislados se han hecho conocidos en todo el mundo por medio del disco, la radio, etc., pero las interpretaciones de la obra completa son raras. Bizet está aquí todavía en sus comienzos."